martes, 31 de agosto de 2010

Segundos de arena.

Desde una periferia nubilosa, observo muy deseoso la impaciencia de intenciones matutinas...también nocturnas.
De noche y de dia es la espera...
Se cuela por la almohada hasta mis sueños y se inclina cuesta arriba, pesando kilos de horas...
Denso es el aire que respiran mis ideas y clavadas las agujas del reloj, convierten los segundo en arena.
Suspiros pesados traban el pecho a la hora de despertarme, y golosas son las ganas de verte...cómicas por un lado, suicidas por el otro.
Impacientes intenciones de querer ser paciente.
Deseosas ganas de no desearte tanto.
Reflexiones que llegan directo a la conclusión que todo es inconcluso.
Podría jugar con las palabras mucho tiempo, tiempo de impaciencia, tiempo de tensión y de ilusión.
Tiempo que pasa y se hace agradable... Se corta con un cuchillo sin filo. Y se hace infinito a la hora de esperarte.
Espero desesperado.
Complico lo complicado.
Complico lo sencillo...
Sencillo es quererte, sencillo es desearte.
Sencillo no va a ser...
En definitiva todo lo sencillo se complica...y lo comlicado se hace fácil.
Hagamos de esto algo sencillo y compliquemonos la vida...

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